2020 - 21 de noviembre -2021
AÑO DE ACCIÓN DE GRACIAS

HACIA 225 AÑOS DE FUNDACIÓN

Un evento para experimentar y celebrar juntas, en acción de gracias y en fe. Una fecha para celebrar con un corazón lleno de gratitud, amor y fidelidad para reavivar la alegría y la esperanza.

Un evento que nos compromete con el futuro,
que despierta en nosotros el deseo de una profunda renovación espiritual
en nuestra vida personal y comunitaria, un llamado a vivir con un nuevo impulso nuestra vocación y
nuestra misión en la Presentación de María.

Vivamos en acción de gracias…

La acción de gracias, la alabanza y la bendición, son expresiones que surgen de un buen corazón, de un corazón puro, de un corazón que adora al Dios Tres Veces Santo, al Dios que es AMOR. ¡El corazón humano está creado para amar, alabar, bendecir.

La persona que sabe alabar, dar gracias, bendecir es capaz de salir de sí mismo, de ir hacia los demás, hacia su hermana y hermano, de ir a Dios.

La acción de gracias en el sentido bíblico

Jesucristo da gracias al Padre

En Jesucristo todo es gracia, él es el Hijo amado. Recibe todo del Padre.

Toda su vida está enraizada en esta actitud eucarística que es la acción de gracias.

Saber agradecer es un arte, un arte que brota de un corazón poseído por el Espíritu Santo que reconoce que todo viene de Dios.

La acción de gracias en la comunidad de discípulos

Vivir de la vida divina, entrar en este río de alabanza y de bendición,
es vivir la felicidad cada día de nuestra vida.

La Virgen María nos ofrece su Magnificat. Nos da la audacia de acoger la felicidad que viene del Señor. Mi espíritu se alegra en Dios mi salvador

La acción de gracias en la Casa de la Presentación

« Fiat en todo, hija mía. Seamos sensibles sólo al pensamiento de Dios y deseemos su mayor gloria en todo. Sólo deseo sacrificarme por esto» (Carta, 14 de febrero de 1818).

« No dejéis de dar gracias a Dios por las penas, las cruces y las contradicciones que os envía… vemos un milagro de Providencia continuo …» (Carta, 4 de mayo de 1818).

Hoy estamos llamadas también a mirar nuestra historia de 225 años de Fundación y
a cantar un canto nuevo por las maravillas que el Señor ha realizado por nosotras, en nosotras y por nosotras.

Nosotras, Hermanas de la Presentación de María,
entramos en este movimiento de alabanza, de acción de gracias,
de bendición, de agradecimiento a Dios,
Padre de ternura y de misericordia.

Mère Maria dos Anjos Alves, pm

Fiesta de la Pascua 2020

¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando ?

Al reflexionar...al observar...
al leer los acontecimientos... al escuchar el silencio...
el dolor...la desolación ... el vacío...
al amar hasta el final...
compromiso de esperanza....
¡Vivir in caridad !

Message collectif Ecole Notre-Dame Lavoute-Chilhacre

¡Celebramos la Pascua! ¡Celebramos la vida! Jesucristo disipa las tinieblas de nuestro miedo, abre los horizontes, hace brillar el amor. La LUZ aparece en la noche, en el vacío del tiempo y del espacio. El día se vuelve nuevo, la belleza y la bondad se encuentran, establecen su orada entre nosotros, siembran flores de esperanza, que dan testimonio del AMOR en el campo de la vida.

A la luz de la Pascua, me gustaría volver a leer con vosotras los acontecimientos que hemos vivido en las últimas semanas y en los que todavía estamos inmersos. Debido al Covid 19, estamos en confinamiento, pero cuántas cosas hermosas podemos sacar de estas circunstancias.

Miramos a nuestra hermana, a nuestro hermano, con un corazón con mirada positiva, libre de prejuicios y divisiones. Las palabras, los gestos, las sonrisas, la forma de ser en la vida parecen más espontáneas, más creíbles. ¿Qué está pasando? ¡Algo está cambiando! Aprendemos a acoger los días con cierta serenidad y expectativa. Aprendemos a ser fieles a los pequeños gestos, a pequeñas cosas…¡Y suceden los milagros!

Pensemos en tantos hombres y mujeres, ayudados por tantos voluntarios, que, en primera línea, en hospitales, residencias de ancianos, residencias de jóvenes y niños, de familias, están disponibles para aliviar el sufrimiento. No miran los sacrificios, lo dan todo y durante este período de pandemia, la vida aparece con un signo MÁS.

Miremos al Papa Francisco, hombre de esperanza, luz en la noche del mundo, símbolo de un pueblo que sufre, cercano a todos. Nos llama a la vida, a la misericordia, a la solidaridad que difunde la vida.

Pensemos en las familias, confinadas en casa, en la creatividad de los padres, que una vez más saben cómo lo primero es el amor. Tienen miles de iniciativas, gestos que solo pueden explicarse desde el amor y por amor. No podemos olvidar tantos gestos ocultos de solidaridad, en el anonimato de largos y tristes días, de noches interminables. Actos humanos que se vuelven divinos.

Pensemos en los religiosos y religiosas, en los hombres y mujeres dedicados en la Misión… Obispos y sacerdotes con innumerables iniciativas, en busca del Bien, para testimoniar a todos, que estamos hechos para la vida, para la alegría, ¡porque Jesucristo ha resucitado!

Mirando nuestro mundo, ¿qué vemos hoy? Una multitud incalculable, de todas las naciones, pueblos y culturas, que sufren los horrores de este flagelo…. Cuántas familias lloran a las familias que se van sin una palabra de consuelo. No podían acompañarles, escucharles, decirles una palabra, limpiar la última lágrima. Pero nuestro Dios acompaña a todos, está presente en todo momento, nunca nos abandona, nunca nos deja solos.

¡JESUCRISTO ha resucitado! ¡Ha llegado el tiempo nuevo!
¡Caminemos en la LUZ!

Dejemos a Jesús entrar en nuestras vidas, en nuestras casas y todo será renovado. Nuestro Dios es el Dios de la novedad y de la esperanza. Una nueva humanidad está emergiendo.

Volvamos a lo esencial, seamos constructores de una nueva cultura, la de la civilización del amor. ¡Formemos parte de ese movimiento de renovación !
¿Qué hemos de hacer, hermanos ? (Hch 2, 37). Tenéis que nacer de lo alto (Jn 3,7).

Hombres y mujeres de ciencia, investigadores, médicos, economistas, pensadores, políticos, filósofos y teólogos, hombres y mujeres anónimos buscan nuevos modelos de vida en sociedad, nuevos caminos para una nueva humanidad, creando una nueva cultura.

Y nosotras, mujeres consagradas, mujeres de oración, mujeres de fe, ¿cuál es nuestra contribución para mejorar nuestras relaciones y nuestra vida en común? Sentimos que algo tiene que cambiar en nuestra vida.

Hermanas, ¿qué debemos hacer?
¿Qué contribución podemos aportar a la construcción del mundo
emergente que quiere ser diferente?

Que cada una se pregunte, ante la misericordia del Padre, en la sinceridad de su corazón, ¿qué puedo hacer?
María Rivier, disponible al aliento del Espíritu, atenta a los signos de los tiempos, supo cómo responder con determinación, audacia y creatividad a las necesidades más urgentes de su tiempo. El amor de Dios es más grande que todo. Seamos sensibles a sus manifestaciones y elevemos al cielo nuestras oraciones por el mundo, por la Iglesia, por la Congregación, por nuestras familias, por todos los que sufren.
En comunión con mis consejeras, les invito a dar testimonio a todos de la alegría y de la esperanza que surgen de la Pascua. La mayor fuerza del mundo es la Fe, la Esperanza y la Caridad.

Madre Maria dos Anjos Alves, pm