Nos comprometemos a salvaguardar la armonía de la creación en su conjunto,
querida por el Creador, “a escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres”
(Laudato sí, 49)

En efecto, el sentimiento de comunión profunda con la creación no puede ser verdadero si no hay en nuestros corazones ternura, compasión y una reocupación real por la felicidad de toda persona.
Nuestro compromiso por la justicia y la paz así como nuestros esfuerzos por preservar la belleza, la riqueza y la fecundidad de “nuestra Madre tierra” harán de nuestra “casa común” un lugar capaz de sostener la vida en todas sus formas.

Celebrando la semana de Laudato Si 2020
La plantación de árbole