«Conectar» con los jóvenes no es una tarea opcional de la Iglesia,
forma parte de la historia, de lo sustancial de su vocación y de su misión.
Como el Señor ha caminado con los discipulos de Emaús.
la Iglesia está invitada a acompañar en la alegría del amor, a todos los jóvenes, sin excepción.

LOS JÓVENES, LA FE
Y EL DISCERNIMIENTO VOCACIONAL

MARÍA RIVIER Y LOS JÓVENES

 

María Rivier es la fundadora de corazón de fuego. Su deseo apostólico está enraizado en su prolongada oración, ante Nuestra Señora de la Piedad: si me curas, yo te traeré pequeños y les diré que te amen mucho.

 

Tiene pasión por la educación de los jóvenes, en todas sus facetas

Tiene pasión por la educación de los jóvenes, en todas sus facetas. Es cercana, les acompaña con dinamismo, esperanza y alegría para preparar su porvenir. Cada uno es único y espera en cada uno : pobres, enfermos, abandonados y los cubre de bondad y de ternura.

Por lo tanto ella quisiera tener mil vidas para llevar a todos la buena nueva del Evangelio y hacerles testigos. Mientras haya un rincón en la tierra donde Jesucristo no sea conocido y amado, no descansaré.
Madre de gran corazón, desea tener hermanas llenas de celo y de amor, aptas para educar, evangelizar. Misión exigente.

¿Cómo vivir la misión ante tantas necesidades? Su secreto: Vamos a juntarnos y hacer la clase. Será su constante invitación. Juntas, abiertas y acogedoras a todos, entregando su vida por la formación de la fe de la juventud, en los cuatro continentes donde el Espíritu les ha enviado.

Sua santidad

El rostro de santidad de nuestra Fundadora es para nosotras una especie de faro. Nos fascina cada vez más, en la medida en que conocemos mejor su perfil espiritual y que descubrimos toda la riqueza de su personalidad y de su carisma. El espíritu de María Rivier inspira las actitudes interiores que deben caracterízarnos y que nos proponemos cultivar en todas las etapas de la formación.

UNA PASTORAL VOCACIONAL

Jesús les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres»
Y ellos al instante, dejando las redes le siguieron.
- Mateo 4, 18-19 -

En medio de la Iglesia, en acto de fe, de adoración y de ofrenda,
la Palabra de Dios, exigente y misericordiosa, ha resonado en nosotras con vigor especial