Vocación significa llamada

NA LLAMADA

Llamar es un gesto humano ordinario. Llamar a alguien por su nombre vuelve especial ese gesto humano ordinario. Cada día en nuestra vida, nos llegan millares de llamadas, enviadas y recibidas. A veces, una llamada puede que no sea oída a causa del ruido, de la inacción, de la escucha selectiva o simplemente por sordera. Este último punto no tiene importancia, pues oír verdaderamente una llamada va más allá del para qué nuestros oídos están hechos. La verdadera escucha se da en el corazón. Es la capacidad del oído interior del corazón.
La palabra «llamada» viene de la palabra latina VOCARE que significa llamar a alguien por su nombre. En la tradición cristiana, asociamos esta palabra al sinónimo inglés VOCACIÓN. Hay que comprender que cuando alguien llama, yo escucho. Es porque yo quiero oír que alguien me llama. Mi oído interno lo escucha. La escucha de esta llamada exige silencio, tiempo de calma lejos del ruido del mundo preocupado.
Podéis hacer la siguiente pregunta : ¿Quién llama? ¿ Qué voz puedo escuchar con el oído interior de mi corazón? ¿Quién es capaz de hablarme en mi corazón?
¡Solo Dios lo puede! Cuando llama, siempre es con una voz suave, como el murmullo de una ligera brisa (1 Rois 19, 11-12). La llamada es suave, exigente y sin embargo misericordiosa. Cuando Dios nos llama, nos invita a responder.
Dios utiliza los acontecimientos de nuestra vida para llamarnos. Puede utilizar una persona o una situación que puede ser o no favorable. Puede escribir derecho con renglones torcidos. Dios puede hablarnos en nuestro corazón o a través de las diferentes voces y personas del mundo que nos rodean.
Para escuchar, abrid el oído de vuestro corazón…

 

LA LLAMADA UNIVERSAL

«Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía y antes que nacieses, te tenía consagrado»
Jeremías 1, 5

¿Sabéis que recibimos todos una gran llamada que se dirige a todos ?
La llamamos la llamada universal a la SANTIDAD. Nuestro bautismo nos llama a todos a caminar sobre el camino de la felicidad que es la santidad. La santidad se dirige a todos los hombres en toda época de la vida… jóvenes y menos jóvenes, hombres y mujeres, niños y jóvenes, enfermos y sanos, en los momentos difíciles, en abundancia y en pobreza. «Todos los fieles, cristianos, de cualquier condición y estado, fortalecidos con tantos y tan poderosos medios de salvación, son llamados por el Señor, cada uno en su camino, a la perfección de aquella santidad con la que es perfecto el mismo Padre». (Gaudete et Exsultate No. 10)
«Cada uno por su camino», dice el Concilio. Entonces, no se trata de desalentarse cuando uno contempla modelos de santidad que le parecen inalcanzables. Hay testimonios que son útiles para estimularnos y motivarnos, pero no para que tratemos de copiarlos, porque eso hasta podría alejarnos del camino único y diferente que el Señor tiene para nosotros. Lo que interesa es que cada creyente discierna su propio camino y saque a la luz lo mejor de sí, aquello tan personal que Dios ha puesto en él (cf. 1 Co 12, 7). Porque la vida divina se comunica «a unos de una manera y a otros de otra» (Gaudete et Exsultate, No. 11)

La SANTIDAD no es la perfección de la manera como hacemos las cosas o la forma como respetamos las leyes que nos han sido presentadas en la escuela, en nuestros lugares de trabajo, en nuestras casas, etc. El hombre rico del Evangelio ha cumplido perfectamente los diez mandamientos y sin embargo el desafío que Jesús le lanzó de dejar sus bienes para amarlo y seguirlo más de cerca, es aparentemente imposible. (Mateo 19, 16-22). San Pablol, en su carta a los Filipenses, se consideraba irreprochable en lo que concierne a su obediencia a la ley. «A causa de él, lo tengo todo por basura para ganar a Cristo».(Flp 3, 8)

Para escuchar, abrid el oído de vuestro corazón…