{"id":19528,"date":"2021-02-19T21:24:53","date_gmt":"2021-02-19T20:24:53","guid":{"rendered":"http:\/\/soeurs-de-la-presentation-de-marie.org\/pom\/?p=19528"},"modified":"2021-02-19T21:24:53","modified_gmt":"2021-02-19T20:24:53","slug":"la-cuaresma-es-un-viaje-de-regreso-a-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/soeurs-de-la-presentation-de-marie.org\/pom\/la-cuaresma-es-un-viaje-de-regreso-a-dios\/","title":{"rendered":"La cuaresma es un viaje de regreso a Dios"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #003366;\">Mi\u00e9rcoles de cenizas<\/span><\/h2>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #003366;\"><b><span style=\"font-size: large;\">HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO<\/span><\/b><\/span><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #003366;\">Iniciamos el camino de la cuaresma. Este se abre con las palabras del profeta Joel, que indican la direcci\u00f3n a seguir. Hay una invitaci\u00f3n que nace del coraz\u00f3n de Dios, que con los brazos abiertos y los ojos llenos de nostalgia nos suplica: \u00abVu\u00e9lvanse a m\u00ed de todo coraz\u00f3n\u00bb (<i>Jl<\/i>&nbsp;2,12).&nbsp;<i>Vu\u00e9lvanse a m\u00ed<\/i>. La cuaresma es&nbsp;<i>un viaje de regreso<\/i>&nbsp;a Dios. Cu\u00e1ntas veces, ocupados o indiferentes, le hemos dicho: \u201cSe\u00f1or, volver\u00e9 a Ti despu\u00e9s, espera\u2026 Hoy no puedo, pero ma\u00f1ana empezar\u00e9 a rezar y a hacer algo por los dem\u00e1s\u201d. Y as\u00ed un d\u00eda despu\u00e9s de otro. Ahora Dios llama a nuestro coraz\u00f3n. En la vida tendremos siempre cosas que hacer y tendremos excusas para dar, pero, hermanos y hermanas, hoy es el tiempo de regresar a Dios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #003366;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-19497 alignleft\" src=\"https:\/\/soeurs-de-la-presentation-de-marie.org\/pom\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/anuja-mary-tilj-lgzHiLdAKJA-unsplash-750x510.jpg\" alt=\"\" width=\"491\" height=\"333\">Vu\u00e9lvanse a m\u00ed, dice,&nbsp;<i>con todo el coraz\u00f3n<\/i>. La cuaresma es un viaje que implica toda nuestra vida, todo lo que somos. Es el tiempo para verificar las sendas que estamos recorriendo, para volver a encontrar el camino de regreso a casa, para redescubrir el v\u00ednculo fundamental con Dios, del que depende todo. La cuaresma no es hacer&nbsp;un ramillete espiritual, es discernir hacia d\u00f3nde est\u00e1 orientado el coraz\u00f3n. Este es el centro de la cuaresma: \u00bfHacia d\u00f3nde est\u00e1 orientado mi coraz\u00f3n? Pregunt\u00e9monos: \u00bfHacia d\u00f3nde me lleva el navegador de mi vida, hacia Dios o hacia mi yo? \u00bfVivo para agradar al Se\u00f1or, o para ser visto, alabado, preferido, puesto en el primer lugar y as\u00ed sucesivamente? \u00bfTengo un coraz\u00f3n \u201cbailar\u00edn\u201d, que da un paso hacia adelante y uno hacia atr\u00e1s, ama un poco al Se\u00f1or y un poco al mundo, o un coraz\u00f3n firme en Dios? \u00bfMe siento a gusto con mis hipocres\u00edas, o lucho por liberar el coraz\u00f3n de la doblez y la falsedad que lo encadenan?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #003366;\">El viaje de la cuaresma es&nbsp;<i>un \u00e9xodo, es un \u00e9xodo de la esclavitud a la libertad<\/i>. Son cuarenta d\u00edas que recuerdan los cuarenta a\u00f1os en los que el pueblo de Dios viaj\u00f3 en el desierto para regresar a su tierra de origen. Pero, \u00a1qu\u00e9 dif\u00edcil es dejar Egipto! Fue m\u00e1s dif\u00edcil dejar el Egipto que estaba en el coraz\u00f3n del pueblo de Dios, ese Egipto que se llevaron siempre dentro, que dejar la tierra de Egipto\u2026 Es muy dif\u00edcil dejar el Egipto. Siempre, durante el camino, estaba la tentaci\u00f3n de a\u00f1orar las cebollas, de volver atr\u00e1s, de atarse a los recuerdos del pasado, a alg\u00fan \u00eddolo. Tambi\u00e9n para nosotros es as\u00ed: el viaje de regreso a Dios se dificulta por nuestros apegos malsanos, se frena por los lazos seductores de los vicios, de las falsas seguridades del dinero y del aparentar, del lamento victimista que paraliza. Para caminar es necesario desenmascarar estas ilusiones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #003366;\">Pero nos preguntamos: \u00bfc\u00f3mo proceder entonces en el camino hacia Dios? Nos ayudan los viajes de regreso que nos relata la Palabra de Dios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #003366;\">Miramos al hijo pr\u00f3digo y comprendemos que tambi\u00e9n para nosotros es tiempo de&nbsp;<i>volver al Padre<\/i>. Como ese hijo, tambi\u00e9n nosotros hemos olvidado el perfume de casa, hemos despilfarrado bienes preciosos por cosas insignificantes y nos hemos quedado con las manos vac\u00edas y el coraz\u00f3n infeliz. Hemos ca\u00eddo: somos hijos que caen continuamente, somos como ni\u00f1os peque\u00f1os que intentan caminar y caen al suelo, y siempre necesitan que su pap\u00e1 los vuelva a levantar. Es&nbsp;<i>el perd\u00f3n del Padre<\/i>&nbsp;que vuelve a ponernos en pie: el perd\u00f3n de Dios, la confesi\u00f3n, es el primer paso de nuestro viaje de regreso. He dicho la confesi\u00f3n, por favor, los confesores, sean como el padre, no con el l\u00e1tigo, sino con el abrazo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #003366;\">Despu\u00e9s necesitamos&nbsp;<i>volver a Jes\u00fas<\/i>, hacer como aquel leproso sanado que volvi\u00f3 a agradecerle. Diez fueron curados, pero s\u00f3lo \u00e9l fue tambi\u00e9n&nbsp;<i>salvado<\/i>, porque volvi\u00f3 a Jes\u00fas (cf.&nbsp;<i>Lc<\/i>&nbsp;17,12-19). Todos, todos tenemos enfermedades espirituales, solos no podemos curarlas; todos tenemos vicios arraigados, solos no podemos extirparlos; todos tenemos miedos que nos paralizan, solos no podemos vencerlos. Necesitamos imitar a aquel leproso, que volvi\u00f3 a Jes\u00fas y se postr\u00f3 a sus pies. Necesitamos&nbsp;<i>la curaci\u00f3n de Jes\u00fas<\/i>, es necesario presentarle nuestras heridas y decirle: \u201cJes\u00fas, estoy aqu\u00ed ante Ti, con mi pecado, con mis miserias. T\u00fa eres el m\u00e9dico, T\u00fa puedes liberarme. Sana mi coraz\u00f3n\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #003366;\">Adem\u00e1s, la Palabra de Dios nos pide que volvamos al Padre, nos pide que volvamos a Jes\u00fas, y estamos llamados a&nbsp;<i>volver al Esp\u00edritu Santo<\/i>. La ceniza sobre la cabeza nos recuerda que somos polvo y al polvo volveremos. Pero sobre este polvo nuestro Dios ha infundido su Esp\u00edritu de vida. Entonces, no podemos vivir persiguiendo el polvo, detr\u00e1s de cosas que hoy est\u00e1n y ma\u00f1ana desaparecen. Volvamos al Esp\u00edritu, Dador de vida, volvemos al Fuego que hace resurgir nuestras cenizas, a ese Fuego que nos ense\u00f1a a amar. Seremos siempre polvo, pero, como dice un himno lit\u00fargico, polvo enamorado. Volvamos a rezar al Esp\u00edritu Santo, redescubramos&nbsp;<i>el fuego de la alabanza<\/i>, que hace arder las cenizas del lamento y la resignaci\u00f3n.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-19507 alignright\" src=\"https:\/\/soeurs-de-la-presentation-de-marie.org\/pom\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/daniele-franchi-quyQT79f3wQ-unsplash-750x510.jpg\" alt=\"\" width=\"506\" height=\"344\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #003366;\">Hermanos y hermanas: Nuestro&nbsp;<i>viaje de regreso<\/i>&nbsp;a Dios es posible s\u00f3lo porque antes se produjo&nbsp;<i>su viaje de ida hacia nosotros<\/i>. De otro modo no habr\u00eda sido posible. Antes que nosotros fu\u00e9ramos hacia \u00c9l, \u00c9l descendi\u00f3 hacia nosotros. Nos ha precedido, ha venido a nuestro encuentro. Por nosotros descendi\u00f3 m\u00e1s abajo de cuanto pod\u00edamos imaginar: se hizo pecado, se hizo muerte. Es cuanto nos ha recordado san Pablo: \u00abA quien no cometi\u00f3 pecado, Dios lo asemej\u00f3 al pecado por nosotros\u00bb (<i>2 Co<\/i>&nbsp;5,21). Para no dejarnos solos y acompa\u00f1arnos en el camino descendi\u00f3 hasta nuestro pecado y nuestra muerte, ha tocado el pecado, ha tocado nuestra muerte. Nuestro viaje, entonces, consiste en dejarnos tomar de la mano. El Padre que nos llama a volver es Aquel que sale de casa para venir a buscarnos; el Se\u00f1or que nos cura es Aquel que se dej\u00f3 herir en la cruz; el Esp\u00edritu que nos hace cambiar de vida es Aquel que sopla con fuerza y dulzura sobre nuestro barro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #003366;\">He aqu\u00ed, entonces, la s\u00faplica del Ap\u00f3stol: \u00abD\u00e9jense reconciliar con Dios\u00bb (v. 20).&nbsp;<i>D\u00e9jense reconciliar<\/i>: el camino no se basa en nuestras fuerzas; nadie puede reconciliarse con Dios por sus propias fuerzas, no se puede. La conversi\u00f3n del coraz\u00f3n, con los gestos y las obras que la expresan, s\u00f3lo es posible si parte del primado de la acci\u00f3n de Dios. Lo que nos hace volver a \u00c9l no es presumir de nuestras capacidades y nuestros m\u00e9ritos, sino acoger su gracia. Nos salva la gracia, la salvaci\u00f3n es pura gracia, pura gratuidad. Jes\u00fas nos lo ha dicho claramente en el Evangelio: lo que nos hace justos no es la justicia que practicamos ante los hombres, sino la relaci\u00f3n sincera con el Padre. El comienzo del regreso a Dios es reconocernos necesitados de \u00c9l, necesitados de misericordia, necesitados de su gracia. Este es el camino justo, el camino de la humildad. \u00bfYo me siento necesitado o me siento autosuficiente?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #003366;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-19514 alignleft\" src=\"https:\/\/soeurs-de-la-presentation-de-marie.org\/pom\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/maxresdefault-750x450.jpg\" alt=\"\" width=\"548\" height=\"329\">Hoy bajamos la cabeza para recibir las cenizas. Cuando acabe la cuaresma nos inclinaremos a\u00fan m\u00e1s para lavar los pies de los hermanos. La cuaresma es un abajamiento humilde en nuestro interior y hacia los dem\u00e1s. Es entender que la salvaci\u00f3n no es una escalada hacia la gloria, sino un abajamiento por amor. Es hacerse peque\u00f1os. En este camino, para no perder la direcci\u00f3n, pong\u00e1monos ante la cruz de Jes\u00fas: es la c\u00e1tedra silenciosa de Dios. Miremos cada d\u00eda sus llagas, las llagas que \u00c9l ha llevado al Cielo y muestra al Padre todos los d\u00edas en su oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n. Miremos cada d\u00eda sus llagas. En esos agujeros reconocemos nuestro vac\u00edo, nuestras faltas, las heridas del pecado, los golpes que nos han hecho da\u00f1o. Sin embargo, precisamente all\u00ed vemos que Dios no nos se\u00f1ala con el dedo, sino que abre los brazos de par en par. Sus llagas est\u00e1n abiertas por nosotros y en esas heridas hemos sido sanados (cf.&nbsp;<i>1 P<\/i>&nbsp;2,24;&nbsp;<i>Is<\/i>&nbsp;53,5). Bes\u00e9moslas y entenderemos que justamente ah\u00ed, en los vac\u00edos m\u00e1s dolorosos de la vida, Dios nos espera con su misericordia infinita. Porque all\u00ed, donde somos m\u00e1s vulnerables, donde m\u00e1s nos avergonzamos, \u00c9l viene a nuestro encuentro. Y ahora que ha venido a nuestro encuentro, nos invita a regresar a \u00c9l, para volver a encontrar la alegr\u00eda de ser amados.<\/span><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/content\/vatican\/es.html\">SOURCE: Vatican.va<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi\u00e9rcoles de cenizas HOMIL\u00cdA DEL SANTO PADRE FRANCISCO &nbsp; Iniciamos el camino de la cuaresma. Este se abre con las palabras del profeta Joel, que indican la direcci\u00f3n a seguir. 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