Dios es quien tiene la iniciativa de la llamada y Él es quien inspira la respuesta.
Al mismo tiempo da la capacidad para entregarse a su misterio
y consentir, con libertad gozosa,
en todas las rupturas que supone la acogida de ese don.

La Vida Consagrada

Cuando os consagráis al Señor como siervas suyas, le dais cuanto sois : vuestra alma con sus potencias, vuestra mente con sus pensamientos, vuestro corazón con todos sus afectos y anhelos, vuestro cuerpo con sus sentidos.
Ya no sois dueño de nada y no podeis disponer de nada.

- Escritura Espiritual de Maria Rivier -