CAPÍTULO EN ESPERANZA AMOR A LA CONGREGACIÓN
El tercer y último día de retiro comenzó bajo el signo de la esperanza. El título de la primera meditación propuesta por el P. Darío: Un capítulo en esperanza, fue una invitación vehemente a volver la mirada y el corazón hacia Dios, fuente de toda esperanza; y especialmente hacia Santa María Rivier que, a pesar de las innumerables dificultades por las que pasó, fue impregnada de una increíble esperanza que supo vivir siempre con audacia, confianza y alegría, por eso es hoy modelo para nosotras.
Nosotras, sus hijas, estamos llamadas a imitarla, siendo mujeres de esperanza. Las dificultades de todo orden que nos rodean no pueden hacer disminuir o morir en nosotras la esperanza. Su canonización es semilla de renovada esperanza para cada una, de ahí debe nacer una oración más intensa.
En la segunda parte y culminando este tiempo de retiro y, en cierto modo, como expresión de todo lo que hemos podido reflexionar y rezar, el tema que nos desafió el P. Darío fue: Amor al cuerpo de la Congregación. Este corazón se dilata a las dimensiones universales para servir mejor y amar más.
El amor y la unidad son inseparables. Porque amo, acojo sin miedo, con humildad, como riqueza las diferencias que nos caracterizan y construyo con mis hermanas la unidad del cuerpo que es la Presentación de María. Así me abro cada vez más a la novedad del Espíritu, que sólo desea la vida en abundancia. Solo en la humildad y la caridad somos grandes.
Sólo quien ama conoce el significado auténtico de la esperanza y quien verdaderamente espera, ama totalmente. Así vivieron Jesús de Nazaret y Santa María Rivier. Así es como hoy también estamos llamadas a vivir nosotras.
Sr. Carla Barbosa, pm
Nemi, 18-08-2023
