Las epidemias en la historia de las Hermanas de la Presentación de María

Las epidemias en la historia de las Hermanas de la Presentación de María

 

¿Qué haría María Rivier ?

Las epidemias en la historia de las Hermanas de la Presentación de María

Gripe española 1918-1920

Breve reseña: La epidemia de la gripe que afectó a Europa y al mundo durante el invierno de 1918-1919 y aún más (se propaga en dos oleadas mortales, una de mediados de septiembre a diciembre de 1918 y otra de febrero a mayo de 1919) es la más importante de las pandemias mundiales. Causó la muerte de más de 50 millones de personas, convirtiéndola en la epidemia más mortífera hasta la fecha, frente a la peste negra en el siglo XIV. «En ninguna otra pandemia en la historia han fallecido tantos» como en la gripe española. Guerra, censura, desplazamiento de poblaciones: todo estaba unido para favorecer la explosión de la epidemia más mortífera: la guerra mundial…

Aunque los primeros casos conocidos aparecieron en Estados Unidos, se le ha atribuido el nombre de «gripe española», ya que España – no implicada en la Primera Guerra Mundial – fue el único país que publicó libremente las informaciones relativas a esta epidemia.

 

Anales: Año 1918.

 En septiembre de 1918, la gripe ya había aparecido. ¡Cuántas víctimas!. Nuestras casas de Suiza y de Europa, que pagaban su tributo a la epidemia, no tuvieron que lamentar muertes demasiado bruscas. Canadá, en cambio, estuvo más marcada con la cruz. Por eso el 5 de noviembre nuestra reverenda madre invita a la congregación a hacer con fervor la novena de familia. Los sufrimientos son grandes en este momento; la epidemia de la gripe los aumenta. Por todas partes hay víctimas. Las hermanas con gripe y los niños se suceden. Un día contamos un total de 70 enfermos. Promesa de nuestra Madre: un viaje a Lalouvesc; una novena a San Roque.

Y en medio de esta prueba resuena la corneta de la victoria. 11 de noviembre, es el armisticio. 1918 terminaba con un canto de triunfo en medio de un sollozo. Sin embargo, era la etapa de la paz que se abría y los corazones estaban sedientos. (Anales de la Congregación, Anales, año 1918, págs. 528-529)..

En 1919, la cruz selló Canadá. La gripe española, que sigue causando estragos en nuestras misiones de América, ha causado varias víctimas en nuestras filas, y también ha arrebatado a una hermosa juventud en la escuela normal de Saint Hyacinthe (Anales, pág. 533). Siete de Normandía fallecieron en cuestión de días, pero la víctima suprema fue nuestra hermana del Santo Redentor.

 

 

 

 

 

 

 

 

Conclusión:

A lo largo de la historia de la humanidad, a medida que nos movemos por el mundo, las enfermedades infecciosas siempre han existido, y algunas de ellas se han convertido en epidemias. Cuando la OMS declaró que el Covid-19 era una pandemia el 11 de marzo de 2020, nuestra generación no se ha librado de la experiencia de esta terrible época. Hemos llorado y rezado por las numerosas víctimas conocidas y desconocidas por nosotras. Ha cambiado nuestra forma de vivir y nuestras relaciones entre nosotros. Ha cambiado nuestras vidas y ha  trastocado nuestro mundo.

En 2014, el Papa Francisco escribió: «Internet… ofrece inmensas posibilidades de encuentro y solidaridad. Es algo realmente bueno, un don de Dios». En este período de pandemia, Internet y la tecnología digital han demostrado la veracidad de las palabras del papa Francisco. Nos han permitido permanecer en contacto unos con otros de muchas maneras positivas y creativas, especialmente al servicio de la evangelización. Misas en línea, devociones, retiros y mensajes espirituales, mensajes de la Palabra de Dios, etc. continúan inundando los medios sociales.

A medida que seguimos afrontando los nuevos desafíos que plantea el virus, nos mantenemos cercanos en la oración, la solidaridad y la conexión en red. Tenemos presentes las palabras del Papa Francisco aun cuando continuamos remando juntos en la barca de la humanidad.

« El año 2020 estuvo marcado por la gran crisis sanitaria del Covid-19, que se ha convertido en un fenómeno multisectorial y global, agravando crisis muy estrechamente relacionadas entre sí, como las crisis climática, alimentaria, económica y migratoria, y causando grandes inconvenientes y sufrimientos… Estos y otros acontecimientos, que marcaron el camino de la humanidad el año pasado, nos enseñan que es importante cuidar los unos de los otros y de la creación para construir una sociedad fundada en relaciones de fraternidad… Una cultura del cuidado para eliminar la cultura de la indiferencia, del rechazo y del enfrentamiento, que a menudo prevalece hoy.

 La cultura del cuidado exige, por tanto, un compromiso común, solidario e inclusivo para proteger y promover la dignidad y el bien de todos….

En este tiempo en que la barca de la humanidad, sacudida por la tempestad de la crisis, avanza penosamente en busca de un horizonte más tranquilo y sereno, el «timón» de la dignidad de la persona humana y la «brújula» de los principios sociales fundamentales pueden permitirnos navegar con un rumbo seguro y común. Como cristianos, tenemos la mirada dirigida a la Virgen María, Estrella del mar y Madre de la esperanza…. No cedamos a la tentación de desinteresarnos de los demás, especialmente de los más débiles, no nos acostumbremos a mirar hacia otro lado, sino comprometámonos cada día concretamente para «formar una comunidad compuesta por hermanos y hermanas que se acogen recíprocamente, cuidando unos de otros».

Papa Francisco,  Mensaje de la 54 Jornada Mundial de la Paz,  2020

Para leer el mensaje íntegro del Papa : http://www.vatican.va/content/vatican/fr.html

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué haría Marie Rivier? Es una pregunta cuyas respuestas son inagotables. Una cosa es cierta: María Rivier tiene todavía un millón de cosas que quisiera hacer a través de nosotros que somos las «mil vidas» que hubiera querido tener para proclamar a Jesucristo por todas partes.