Qué renovación habría en todo el cuerpo
si todas nos aplicáramos al conocimiento de Jesucristo,
si estudiáramos ese Gran Libro que hizo a todos santos.

- Madre María Rivier -

PRESENTACIÓN

Con María  Rivier en el camino de las Bienaventuranzas. En  camino hacia la canonización de nuestra Fundadora, haremos de la novena preparatoria para su fiesta un tiempo de escucha para redescubrir la llamada a la santidad en el mundo actual y responder generosamente a ella. Cada día acogeremos una bienaventuranza, la profundizaremos a través de la catequesis del Papa Francisco y de un breve extracto de su Exhortación Apostólica Gaudete et Exsultate. Día tras día, María Rivier nos exhortará a caminar decididamente por el camino de las Bienaventuranzas. La Iglesia, mediante la liturgia, pondrá ante nuestros ojos y en nuestro corazón la palabra de Dios, tesoro inagotable y pan de vida.

A lo largo de este tiempo de preparación para la fiesta del 3 de febrero, que viviremos de modo especial, a la luz de la futura canonización de la Madre María Rivier, prestemos atención. Nuestra Madre amada nos habla al corazón y a la inteligencia. Ella nos muestra a seguir este camino de felicidad. Deseo que os renovéis todas y caminéis a grandes pasos por los caminos de la santidad. Que este año sea un año de santidad para todas, que no perdáis ni una sola de vuestras acciones.

  ¡Avancemos con alegría, en la acción de gracias y en el amor! Jesús está con nosotros. Hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.  Jn 1, 14.

Que la Virgen María, Madre y Guardiana, atraiga sobre nosotros el Espíritu de luz y de paz para revelar a todos la esperanza que nos habita.

A cada una de vosotras, queridas Hermanas, al conjunto de la Familia espiritual de María Rivier: Asociados, Laicos consagrados, Juventud Rivier, Amigos y Colaboradores, os deseo una ferviente novena. Vivamos unidos en la fe.

 

En comunión con mis consejeras y con todo mi afecto.

 

                                                                        S. MARIA DOS ANJOS ALVES, pm

                                                                                          Superior General

3 de febrero
Nacimiento en el cielo de la Beata María Rivier

¡ Sed santas, apóstoles,
verdaderas discípulas de Jesucristo!

La santidad es acoger y poner en práctica, con la ayuda de Dios, esta profecía que revoluciona el mundo. Entonces podemos preguntarnos: ¿Doy testimonio de la profecía de Jesús? ¿Manifiesto el espíritu profético que recibí en el Bautismo? ¿O me adapto a las comodidades de la vida y a mi pereza, pensando que todo va bien si me va bien a mí? ¿Llevo al mundo la alegre novedad de la profecía de Jesús o las habituales quejas por lo que no va bien? Preguntas que será bueno plantearnos. (Ángelus 1 de noviembre de 2021)

¡No hay santidad sin alegría!  

Hija mia, ten paciencia contigo misma, la santidad no es tan imposible para ti como para los demás. Los santos tenían la mayoría  los mismos defectos, las mismas repugnancias; con la gracia de Dios y una fuerte voluntad,  vencieron y se convirtieron en grandes santos. Sigue queriéndolo y te harás seguramente santa, pero hay que tener cuidado de no dar jamás entrada al desaliento. Mantente firme en esto. (Carta 90-8)

Madre María Rivier, consíguenos la gracia

de la contemplación en la acción.

Mt 11, 25-30 : Lo has revelado a los más pequeños

Oración

 Dios, Padre nuestro, por tu gloria y la salvación del mundo, has suscitado a la Beata María Rivier como una llama ardiente en medio de tu pueblo. Te suplicamos: haz arder nuestros corazones de un  amor apasionado por Jesucristo, transforma nuestras comunidades con el poder del Evangelio y haznos apóstoles con celo puro e incansable. Te lo pedimos por Jesús, tu Hijo…

8° DIA Felices los perseguidos

Felices los perseguidos

Palabra de Dios Lc 2, 22-40 : Mis ojos han visto tu salvación

Sed generosas y fieles a la gracia y llegaréis a la santidad que Dios pide de vosotras.

(Carta 1214(11) -6)

 

La exclusión y la persecución, si Dios nos concede la gracia, nos asemejan a Cristo crucificado y, asociándonos a su pasión, son la manifestación de la vida nueva. Esta vida es la misma que la de Cristo, que por nosotros los hombres y por nuestra salvación fue “despreciado y rechazado por los hombres” (cf. Is 53,3; Hch 8,30-35). Acoger su Espíritu puede llevarnos a tener tanto amor en nuestros corazones como para ofrecer nuestras vidas por el mundo sin comprometernos con sus engaños y aceptando su rechazo… (Audiencia general el 29 de abril de 2020)

Las persecuciones no son una realidad del pasado, porque hoy también las sufrimos, sea de manera cruenta, como tantos mártires contemporáneos, o de un modo más sutil, a través de calumnias y falsedades. …Otras veces se trata de burlas que intentan desfigurar nuestra fe y hacernos pasar como seres ridículos.

¡Aceptar cada día el camino del Evangelio aunque nos traiga problemas, esto es santidad!

 

Sigamos el camino real de la cruz, con todos los Santos, y cuando Dios nos prueba en las aguas de las tribulaciones y con penas extraordinarias, lejos de dejarnos abatir y desanimarnos, alegrémonos de compartir los sufrimientos de Jesucristo. El camino de las persecuciones y de los sufrimientos es una vía segura para ir al cielo. Cuando tengamos algún sufrimiento, recordemos que sufrimos por Jesucristo y nos parecerá ligero si tenemos mucho amor por él. (Meditaciones sobre las Bienaventuranzas

 Madre María Rivier, consíguenos la gracia del espíritu de adoración y de ofrenda.

 

 

Oración

Con todo ser abandonado, inválido o despreciado, injustamente encarcelado o dolorosamente torturado, Tú estás con él, Señor, que has sufrido como él la injusticia. Apoya a los militantes que luchan por la justicia y por la felicidad de los humanos. Ayúdame a no privar a nadie de consideración ni de amor. Dame la fuerza, Señor, para librar tal batalla, aunque sea a costa de mi tranquilidad. Amén.

 

7º DIA Felices los que trabajan por la paz

Felices los que trabajan por la paz

palabra de Dios - Mc 5, 21-43 : «Muchacha, a ti te digo, levántate.»

 

Deseo que os renovéis todas y caminéis  rápido por los caminos de la santidad.

Carta 1034-5

 

Esta bienaventuranza nos hace pensar en las numerosas situaciones de guerra que se repiten. Para nosotros es muy común ser agentes de enfrentamientos o al menos de malentendidos. …El mundo de las habladurías, hecho por gente que se dedica a criticar y a destruir, no construye la paz.

No es fácil construir esta paz evangélica que no excluye a nadie sino que integra también a los que son algo extraños, a las personas difíciles y complicadas, a los que reclaman atención, a los que son diferentes, a quienes están muy golpeados por la vida, a los que tienen otros intereses. Es duro y requiere una gran amplitud de mente y de corazón.

¡Sembrar paz a nuestro alrededor, esto es santidad! 

 Para tener paz con Dios son necesarias dos cosas: una buena conciencia y una perfecta conformidad con la voluntad divina. Para tener paz con el prójimo, hay que amarlo, soportarlo, no hacer nada y no decir nada que pueda contristarlo; hay que tratarlo con dulzura, no por interés, ni por simpatía, sino por virtud. Para tener paz con nosotros mismos, seamos humildes, modestos… Porque no hay paz aquí abajo, sin guerra; y por eso debemos hacer guerra contra nuestras pasiones. (Meditaciones sobre las Bienaventuranzas)

Madre María Rivier, consíguenos la gracia de la creatividad del amor!

 

Oración

Señor, ayúdanos a establecer la Paz en nosotros mismos no como pacto  o compromiso, sino como conquista de nuestras debilidades y contradicciones. Reconciliados con nosotros mismos, caminaremos con los demás, y lucharemos con todas nuestras fuerzas contra los privilegios, la opresión, el desorden establecido, porque no hay Paz sin Justicia. Tampoco la hay sin Amor, sin Reconocimiento del otro, del individuo,  de la clase social, del pueblo o de la raza. Haz de nosotros, Señor, mujeres y hombres de reconciliación. Amén.

DIA 6 Felices los limpios de corazón

Felices los limpios de corazón

Todo por Dios, mi querida hija; sigue su espíritu y nunca tu carácter; estudia a Jesucristo y sigue sus ejemplos;                    he aquí el camino seguro para llegar a la santidad.

Carta 148-3

Para ver a Dios no hay que cambiar de gafas o de punto de mira, o cambiar de autores teológicos que enseñen el camino: ¡hay que liberar el corazón de sus engaños! Este es el único camino. […]

¿Pero qué significa corazón “puro”? El puro de corazón vive en la presencia del Señor, conservando en el corazón lo que es digno de la relación con Él; sólo así posee una vida “unificada”, lineal, no tortuosa sino simple.

¡Mantener el corazón limpio

de todo lo que mancha el amor, esto es santidad!

 

No se puede prescindir de todo defecto en esta vida. La ligereza, la irreflexión, la fragilidad, la inconstancia nos hacen cometer tantas faltas que no podemos contarlas… Cuidemos el corazón. ¡Vigilemos cuidadosamente sus movimientos, tengamos siempre los ojos abiertos para recibir las luces divinas y para descubrir las astucias del enemigo! Es necesario que ese sea nuestro primer cuidado; éste es el fundamento del edificio espiritual. (Meditaciones sobre las Bienaventuranzas)

 

 Madre María Rivier, consíguenos la gracia de

volver a aprender a elegir

entre Jesucristo y el espíritu del mundo.

 

ORACIÓN

 

 Líbranos, Señor, de la envidia, de la ambición y de la hipocresía. Líbranos del rencor y de los motivos ocultos, de todo espíritu de cálculo y de competencia, de todo comportamiento agresivo y defensivo. Porque la única manera de existir es amar y ser amado. Oh Tú que eres Luz y Transparencia, que mi corazón sea como agua pura en la que se refleja el cielo. Que mi mirada sea un rayo de luz y que a través de mi mirada te vean, Señor. Amén.

DIA 5 Felices los misericordiosos

DIA 4 Felices los que tienen hambre y sed de justicia

DIA 3 Felices los mansos

Felices los mansos

 Sed fieles a la gracia y andaréis a pasos agigantados por la santidad. (Carta 548-8)

 

Alguien podría objetar: «Si yo soy tan manso, pensarán que soy un necio, que soy tonto o débil». Tal vez sea así, pero dejemos que los demás piensen esto. Es mejor ser siempre mansos, y se cumplirán nuestros mayores anhelos. Porque los mansos, más allá de lo que digan las circunstancias, esperan en el Señor, y los que esperan en el Señor poseerán la tierra y gozarán de inmensa paz.

¡Reaccionar con humilde mansedumbre,

esto es santidad!

El sabio tiene el secreto de suavizar todos los males: la mansedumbre, la pobreza, la ignominia, la cárcel, el exilio, las contradicciones de todo tipo, los desprecios y las humillaciones, todo se le vuelve suave. ¿Y si preguntamos cuál es ese raro, maravilloso y precioso secreto? Aquí está: la humildad y la paciencia son las dos compañeras de la dulzura. Tomemos este escudo cuando algo nos sorprenda. Nunca dejemos entrar en  nosotros  la ira, el despecho, al mal humor; ¡echémoslos más bien – sin demora! (Meditaciones sobre las Bienaventuranzas) 

   Madre María Rivier, concédenos la gracia de la mansedumbre y de la humildad

Palabra de Dios

Marcos 4:21-25

Les decía también: «¿Acaso se trae la lámpara para ponerla debajo del celemín o debajo del lecho? ¿No es para ponerla sobre el candelero? Pues nada hay oculto si no es para que sea manifestado; nada ha sucedido en secreto, sino para que venga a ser descubierto.

Quien tenga oídos para oír, que oiga.» Les decía también: «Atended a lo que escucháis. Con la medida con que midáis, se os medirá y aun con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.»

Oración

Oración

 ¿La ves, Señor, la violencia que sacude el mundo, la violencia de las detenciones arbitrarias y de los atentados, la violencia de las torturas y de los asesinatos, espectáculo vertiginoso del Apocalipsis ahora, cadena sin fin del horror y de la humillación? Señor, no nos dejes caer en esta trampa. Líbranos de la ira y de la agresividad, del orgullo y del miedo. Enséñanos a amar a los demás, a todos los demás, incluso cuando se oponen a nosotros. Enséñanos a convencer en lugar de querer vencer, enséñanos la fuerza de los medios pobres. Haznos pacíficos y no violentos. Enséñanos a desarmarnos. Sabemos, Señor, gracias a ti, que nunca se triunfa sino con Amor. Amén.

2° DIA Felices los que lloran

DIA 1

Felices los pobres de espíritu

Sigamos todos el camino de los santos si queremos guiar a los demás en la santidad. Carta 14-3

Jesucristo nos dice: ser pobres es una ocasión de gracia; y nos muestra  la salida a esta fatiga. Nos da el derecho de ser pobres de espíritu, porque este es el camino del Reino de Dios. (Audiencia general 5 de febrero de 2020).

Nos invita también a una existencia austera y despojada. De ese modo, nos convoca a compartir la vida de los más necesitados, la vida que llevaron los Apóstoles, y en definitiva a configurarnos con Jesús, que «siendo rico se hizo pobre».

¡Ser pobre en el corazón, esto es santidad! 

 

 

Si queremos ser de los que el Hijo de Dios dice: ‘Bienaventurados los pobres de corazón», debemos desprendernos de todas las cosas y renunciar a ellas de corazón y de voluntad, no dar más nuestra estima a los honores y a las riquezas del siglo… ¡Si amamos a Jesucristo, el Esposo de nuestras almas, pensaremos y hablaremos como él! Diremos: ‘Bienaventurados los pobres’- los que lo han dejado todo, que no tienen más que a Dios solo; que sólo están ocupados en acumular tesoros para el Cielo. (Meditaciones sobre las Bienaventuranzas)

  Madre María Rivier, concédenos la gracia de crecer en la santidad de nuestra vocación.

Palabra de Dio:
2 Tm 1, 1-8 - Tenemos presente la obra de vuestra fe.

Oración

Líbranos, Señor, de todo lo que nos estorba, de nuestros deseos y de nuestra complacencia, de nuestras vanidades y de nuestras riquezas, de aquellas riquezas que perderemos algún día, de todos modos. Ayúdanos, Señor, a convertirnos en pobres, sin ostentación ni compromiso, alejados de todo, incluso de nuestras ideas, libres de todo, incluso de nuestros hábitos. Así podremos dar a los demás la plenitud de nuestra atención, y entrar desde ahora, ligeros y transparentes, en la alegría de tu Reino. Amén

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