Presentación de María en Portugal

Ayer...

 La Provincia portuguesa fue fundada en 1925, por Madre María da la Santísima Trinidad (Leontina de Ornelas e Vasconcelos), que nació en 1893, en la isla de Madeira – Portugal.

Acontecimientos providenciales llevaron a Leontina, con su madre y su hermana, a Lausana, Suiza. Conoce la Presentación de María e inmediatamente queda impresionada por la figura y la personalidad de María Rivier, su carisma y su misión, que son para ella una luz. Se dio cuenta de que es en esta familia religiosa donde el Señor la quiere. Más aún: tuvo la íntima revelación de que Dios se serviría de ella para extender en Portugal la acción apostólica de las hijas de la Mujer Apóstol.

Después de la muerte de su madre, Leontina entró en el noviciado de la Presentación de María en Bourg-St.-Andéol, Francia, donde hizo su profesión en 1921.

Aún novicia, impulsada por Dios, propone a la superiora general, madre santa Honorine, una fundación en Portugal. Madre General escuchó el proyecto con benevolencia y prometió que la fundación se haría en Portugal cuando hubiera 20 vocaciones portuguesas.

El asunto era pues incierto y podía retrasarse, porque la madre Trindad era la primera y la única portuguesa en entrar en la Congregación, y la Congregación era entonces totalmente desconocida en Portugal. El Señor se ocuparía de esta condición, nada le es imposible. Después de que Leontina fuera a Madeira y diera a conocer la Congregación, sucesivos grupos de portuguesas vinieron al noviciado a Francia, de modo que en 1925 ya había 33 portuguesas en la Presentación de María, superando así el número solicitado.

 

Leontina, que en religión había recibido el nombre de Hermana de la Santísima Trindad, con tres religiosas portuguesas, fue enviada el 3 de febrero de 1925 para hacerse cargo de la obra que ella misma había presentado a la Superiora general, la «Protección de los niños vulnerables»al servicio de los más pobres de la ciudad de Funchal, Madeira.

Así se sentaron las bases de la Provincia portuguesa de la Presentación de María.

Durante el penoso viaje a Portugal, se manifestó la enfermedad que minaba a la madre Trindad, una grave tuberculosis. ¿Este proyecto estaba condenado al fracaso? Dios quiere poner la base de su aniquilación bajo el signo de la cruz.

La Congregación elevó un grito de oración hacia el cielo y, milagrosamente, la Madre Trindad recuperó la salud y pudo proseguir su misión, fundando varias comunidades en Madeira.

 

En 1938, la Madre Trindad extendió la fundación a Portugal continental. Su camino de fe continúa, superando los obstáculos y sufriendo las pruebas, con la tenacidad de los mansos y de los humildes de corazón. Construye obras con la prudente previsión de quienes el Espíritu Santo asiste: colegios, escuelas, casa de oración (Setubal, Lisboa, Fátima).

 

El año 1941 está marcado por la fundación del noviciado portugués, donde la madre Trindad es maestra de novicias, y por el envío de las primeras misioneras a Mozambique.

En 1947, la Provincia portuguesa de la Presentación de María fue erigida canónicamente. Madre Trindad  fue nombrada su primera superiora provincial.

Después de una larga vida dedicada a servir con abnegación y afectada por la enfermedad que sufrió con la mayor paciencia, el Señor vino a buscarla el 16 de julio de 1974.

Su vida se resume : ¡la voluntad de Dios en todas las cosas!

                    

Hoy en día...

Hoy, la Provincia portuguesa, formada por las comunidades de la isla de Madeira, del Portugal continental y de la Misión de Brasil, siguiendo las huellas de María Rivier, da a conocer y hace amar a Jesucristo y a su Madre con audacia y confianza.

La escuela, la educación, la solidaridad y la evangelización son rasgos específicos del carisma de las Hermanas de la Presentación de María. Son las grandes líneas que dan forma también a los diferentes apostolados confiados al celo apostólico de las hermanas de la provincia portuguesa.

Nuestra acción de evangelización asume un rostro y un cuerpo en cada una de nuestras comunidades.

Las hermanas, la Asociación María Rivier, los jóvenes vinculados a nuestra pastoral juvenil y vocacional, los voluntarios laicos misioneros y todos los que, de una manera u otra, beben de nuestra espiritualidad y colaboran en nuestras obras apostólicas, todos enriquecen nuestra Provincia de vida y hacen reales las palabras de María Rivier: «Quisiera tener mil vidas, para ir por doquier a dar a conocer y hacer amar a Jesucristo».

Las hermanas, la Asociación María Rivier, los jóvenes vinculados a nuestra pastoral juvenil y vocacional, los voluntarios laicos misioneros y todos los que, de una manera u otra, beben de nuestra espiritualidad y colaboran en nuestras obras apostólicas, todos enriquecen nuestra Provincia de vida y hacen reales las palabras de María Rivier: «Quisiera tener mil vidas, para ir por doquier a dar a conocer y hacer amar a Jesucristo».

 

Los mayores desafíos para nuestra Provincia, que busca siempre mantener viva y dinámica nuestra misión de dar a conocer y hacer amar a Jesucristo a lo largo de nuestra vida, son ante todo:

La conversión al amor.

Necesitamos un testimonio de vida serio y auténtico. El Papa Francisco nos dice: «Sed mujeres y hombres de comunión, vivid la mística del encuentro: la capacidad de escuchar atentamente a los demás; la capacidad de buscar juntos el camino, el método, dejándoos iluminar por la relación de amor que existe entre las tres Personas divinas y tomándola como modelo para toda relación interpersonal.

Una mirada lúcida y valiente.

El mundo avanza a una velocidad vertiginosa. Nada volverá a ser igual. Debemos estar atentas a los signos de los tiempos. ¿Dónde debemos canalizar nuestras fuerzas? ¿A dónde quiere llevarnos el Señor?

Para ir más allá.

Presentar a Jesús ante todo, con exigencia, creatividad y audacia. Es algo que no se improvisa y que requiere tiempo y disponibilidad interior. Seguir invirtiendo en el ministerio de la juventud y de las vocaciones. » El Reino de Dios crece (y también una vocación) – como dijo el papa Benedicto XVI – por atracción, no por proselitismo, no por adoctrinamiento, no por… más por atracción. Tenemos todas esta misión ser testigos del amor de Jesús

 

Las hermanas son muy conscientes de los desafíos y dificultades del momento presente, pero con una fe profunda y una generosidad sin límites se lanzan con audacia y con la fuerza de Dios, en el deseo de anunciar la Buena Nueva a los pobres y de encender el mundo con el fuego del amor.

Lo que apasiona a nuestra Provincia y lo que la hace viva y dinámica, es la mirada agradecida que llevamos sobre la bella obra de Dios, desde nuestros humildes orígenes, y en el modo  que providencialmente ha cuidado de todo.

La santidad de la fundadora de nuestra provincia y de tantas hermanas nuestras nos ayuda a avanzar humilde y valientemente, a pesar de nuestra pobreza y de los obstáculos que no faltan. ¡Cuán fructuoso fue su sacrificio de amor! ¡Hoy somos las herederas de ese tesoro!

La animación espiritual que hemos recibido, tanto de la Iglesia como de la Congregación, nos anima en todo a seguir el mismo camino de agudizar el oído y la mirada del corazón para escuchar el grito de los más pobres, sea cual fuere su pobreza, y tener la sabiduría y el discernimiento de ir al encuentro de las «periferias» que esperan la luz del Evangelio y de la esperanza.

El viento del Espíritu continúa soplando.

Como Madre Rivier y  Madre Trindad: » Seamos santas, apóstoles, verdaderas discípulas de Jesucristo ».

Que la Virgen María, nuestra Madre, nuestra Reina, nos ayude a ser fieles a esta rica herencia que nos han dejado nuestras santas fundadoras.

                          

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