« La historia de la vida de la Señorita Rivier no es sino la historia de su devoción a la Santísima Virgen, de una ininterrumpida reprocidad de confianza y de favores, de oraciones y de gracias obtenidas por intercesión de la Virgen María ».

- Monsieur Hamon -
Primer biógrafo de la Beata María Rivier

La Santisima Virgen Maria

 

 

 

En Montpezat, es donde, ante Nuestra Señora de la Piedad, se graba en el corazón de la pequeña Rivier el misterio que le sobrepasa.  De esta contemplación  prolongada aprenderá, hasta donde llega la ofrenda de amor del Hijo ofrecido y de la Madre con el corazón transpasado. Su corazón será, cada vez más  compasivo como el de Jesús y el de María.

     Podemos afirmar que, desde su tierna edad hasta las últimas horas de su vida, María Rivier se abandonó por entero en las manos de la Virgen María. Durante los encuentros, entre ella y Nuestra Señora, se ha creado una especie de connivencia, que se fue profundizando con los años.

     La Virgen María es la gran formadora de Madre Rivier. Le hace conocer a Jesucristo, le enseña el sentido de la adoración y de la ofrenda. El mistero de la Presentación de María en el Templo responde perfectamente a las aspiraciones de su corazón. «Su vida, desde siempre, la vive como una Presentación continua :  ¡Heme aquí! » La fiesta del 21 de noviembre refleja bien la ofrenda de Jesús, el Siervo, que se entregó por la salvación del mundo : Ni sacrificio ni oblación querías, no pedías holocausto ni víctima, dije entonces : Heme aquí, que vengo, a hacer tu voluntad (Sal 40). Nada extraño que María Rivier estuviera tan impresionada por la contemplación del misterio de la Presentación de Jesús en el Templo: «Esta fiesta produce en mí tales deseos de sacrificarme con Jesucristo, y estos son tan profundos, que me oprimen y parecen querer ahogarme».

MARÍA RIVIER y LA HISTORIA DE LA FUNDACIÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Nacimento de una Fundadora

La Congregación de las Hermanas de la Presentación de María se fundó en Thueyts (Ardèche), en la diócesis de Viviers, a fines del siglo XVIII.

La Fundadora, María RIVIER, nació en Montpezat, Francia, el 19 de diciembre de  1768. No había cumplido los cinco años cuando se sintió fuertemente impulsada a consagrar su vida a Dios para enseñar el catecismo a las niñas. Habiendo perdido el uso de sus piernas, por una caída que tuvo a los dieciséis meses, suplicaba incansablemente a Nuestra Señora : «Virgen Santa, cúrame, y te recogeré niñas ; les daré clase y les enseñaré a amarte mucho». Ahí, ante la Pietá, nació nuestra Congregación.

               En esta Escuela de la Cruz y del corazón, María Rivier experimenta cada vez más los sentimientos de Jesús y de su Madre. Su corazón no sabe sino amar, amar tiernamente, intensamente, hasta el final. Como Nuestra Señora de la Piedad, su compasión se extiende a todas las necesidades.

 

La Curación

Curada, en parte,  el 8 de septiembre de1774, obtiene su curación completa tres años más tarde en una fiesta de María, la de la Asunción. Desde entonces no  vive más que para cumplir su promesa, segura de que todo lo puede esperar de la Santísima Virgen, certeza que tendrá durante  toda su vida.

 

 

 

 

 

 

La Promesa

      El 21 de noviembre de1796, en plena tormenta revolucionaria y  contra  todas las reglas de la prudencia humana, fiel a su promesa, funda su Instituto, con la aprobación del Vicario general de la diócesis, Monsieur Régis Vernet, sacerdote de San Sulpicio, que más tarde será  Consejero y Padre de la nueva fundación. Con cuatro compañeras se consagra a Dios y se dedica a la educación cristiana de la juventud.

 

 

La Profecia

      Su ardiente amor por Dios, su celo intrépido, su pasión por dar a conocer y hacer amar a Jesucristo en todo el mundo, su tierna e inagotable caridad para con  los empobrecidos, los necesitados, los niños abandonados, Pio IX la nombra la Mujer-Apóstol. Muere en el fuego de su celo el 3 de febrero de1838. San Juan Pablo II la beatifica el 23 de mayo de 1982.

     Durante su vida, María Rivier fundó 141 escuelas. Había profetizado : « Mis hijas cruzarán los mares». Y veinte años después de su muerte, las Hermanas de la Presentación de María, habiéndose extendido por otros países de Europa,  se establecieron en América. Las hijas de la Mujer Apóstol han cruzado los mares. Las fundaciones se multiplicaron en los cuatro continentes: Europa, América, Asia y África.

 

La Fuerza Interior  

 María Rivier estaba penetrada de la urgencia de la oración en la vida apostólica. Insistía particularmente en el espíritu de oración, el « retiro interior », la presencia  de Dios, la actiud de oración y de ofrenda en la que « había que mantenerse ». Estaba convencida de que « nada se haría sin la oración ».